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Cambios de ritmo. Running

Vamos a imaginar un poco, vamos a comparar nuestro cuerpo, por ejemplo, al motor de un coche.

Un motor, cuando funciona más “redondo”, es a un cierto régimen de revoluciones, por debajo de las revoluciones máximas, a esto podemos llamarle velocidad de crucero, pero cuando necesitamos adelantar incrementamos esas revoluciones durante un espacio corto de tiempo, para conseguir mas velocidad.

Si siempre circuláramos a velocidad de crucero el motor se “dormiría” por eso es interesante “estimular, limpiar de carbonilla” el motor para que cuando necesitemos mas velocidad este nos la proporcione, pues bien esto “mas o menos” es lo que tenemos que hacer con nuestro cuerpo.

Por decirlo de otra manera hemos de intentar mejorar el rendimiento del motor, esto se consigue afinándolo bien, con una buena puesta a punto.

Si llevamos un tiempo entrenando y ya tenemos un poco de nivel, el entrenamiento de intervalos o cambios de ritmo, es el que nos hará mejorar sin invertir más tiempo, de momento, esto también se llama de trabajar la calidad.

La calidad la debemos trabajar entre el umbral aeróbico y el umbral anaeróbico.

¿Que son estos umbrales?

El músculo puede obtener la energía necesaria para la contracción muscular de distintas fuentes energéticas; la participación de éstas se modificará en función de la intensidad del ejercicio. Cuando realizamos ejercicios de larga duración a intensidad ligera y moderada, la producción energética proviene principalmente del metabolismo aeróbico u oxidativo, que utiliza los hidratos de carbono y las grasas como fuente energética, en presencia de oxigeno y sin aumento de la concentración de lactato, que es un subproducto del metabolismo anaeróbico. Por lo tanto podremos realizar ejercicios de larga duración, “a velocidad de crucero” puesto que si nos vamos alimentando, e hidratando podremos aguantar bastante tiempo entrenando.

Cuando aumentamos la intensidad del esfuerzo ocurre que el metabolismo aeróbico no es suficiente para proporcionar toda la energía que necesitan los músculos. Es entonces cuando el metabolismo anaeróbico comienza a intervenir de una manera más importante. En este punto la producción de ácido láctico empieza a ser mayor que su eliminación y por consiguiente la concentración de lactato en sangre comienza a aumentar moderadamente, empezamos a trabajar por encima del “umbral aeróbico” y entramos en la llamada “zona de transición aeróbico-anaeróbica” de producción energética. Si seguimos aumentando la intensidad llegamos a la zona denominada como “umbral anaeróbico”, por encima de la cual aunque mantengamos una velocidad constante el lactato en sangre sigue aumentando y entramos en fatiga.

Si trabajamos por encima del umbral aeróbico, en la zona de transición y por encima del umbral anaeróbico no podremos aguantar durante mucho tiempo, o sea que realizaremos trabajos de media y corta duración, para acostumbrar, activar y estimular a nuestro cuerpo a trabajar a estas intensidades.

Con este tipo de trabajo, vamos a conseguir retrasar la aparición de la acidosis muscular y desplazar nuestra zona de trabajo aeróbica hacia intensidades cada vez más altas y poco a poco conseguiremos aumentar nuestra velocidad de crucero.

Todo esto lo podemos controlar a través de las pulsaciones.

En nuestro plan de entrenamiento introduciremos paulatinamente, los cambios de ritmo, iremos combinando estos dos tipos de entrenamientos. Pensad que de los éntrenos de calidad cuesta mas recuperarse, así intercalaremos al principio, una sesión de calidad, cada tres de cantidad, lo ideal seria después de cierto tiempo y si lo hemos asimilado bien, es hacer una sesión de cada tipo.

Para determinar bien nuestros umbrales y para que todo esto pueda ser lo mas preciso posible, seria muy conveniente realizar una prueba de esfuerzo en algún centro de calidad