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Contraindicaciones de sobrecalentar: ¿cómo nos afecta?

El sobreentrenamiento se produce por el efecto repetido de esfuerzos, que superan la capacidad de asimilación del entrenamiento por parte de nuestro organismo, algo que no es en absoluto recomendable para la salud del deportista.

Qué es el sobreentrenamiento

El deporte es para muchos una actividad gratificante, y su aporte a nuestro bienestar físico y emocional es palpable en muy poco tiempo si se respetan unas directrices básicas.

Lo más importante es comprender que el progreso físico es la consecuencia de un ciclo continuo de trabajo y recuperación. Ambas fases determinan el avance, el estancamiento o el retroceso de nuestro nivel. El sobreentrenamiento viene cuando no somos capaces de equilibrar el trabajo con la recuperación.

Sea cual sea nuestra condición física, somos susceptibles de encontrarnos en este estado, en algún momento, pensar que es exclusivo de los atletas de elite es un error, además no debemos creer nunca, que un estado de absoluto cansancio es propio de la actividad deportiva. El estado habitual de un deportista debe ser de plenitud, con independencia de que en determinadas fases de su preparación o de las competiciones, la fatiga esté presente.

Consecuencia de este estado de plenitud, la motivación por la práctica de nuestra actividad deportiva aumenta considerablemente, tanto que a veces, supera el potencial de nuestro organismo para asumir las cargas de trabajo.

Sobreentrenamiento: Más es menos

Muchas veces tendemos a pensar que si hoy hemos entrenado durante dos horas a buen ritmo y aun así sentimos que nos quedan fuerzas, 3 horas hubieran sido todavía más productivas. No siempre más es mejor. Muchos deportistas han destrozado sus carreras al someterse durante largo tiempo a entrenamientos extenuantes, que no respondían a un planteamiento personalizado y adecuado a sus condiciones y objetivos. Si no tenemos experiencia entrenando, lo más recomendable será que hablemos con un entrenador personal para que nos planifique una rutina de entrenamiento a nuestra medida.

Si el sobreentrenamiento es leve, una de las sensaciones habituales es que no estaremos especialmente motivados para entrenar. Con independencia de si competimos o no, entrenar no debe ser un calvario.

Si el calor, un programa de televisión, o cualquier otro hecho de poca relevancia, nos hacen pensar si debemos o no entrenar, podemos tener indicativos para pensar que estamos entrando en un proceso de sobreentrenamiento.

Esta situación, si es aislada, no debe preocuparnos, pero si se identifica con frecuencia, algo no va bien. Es frecuente encontrar una evidente conexión entre rendimiento físico y mental, de hecho es muy positivo el efecto que ejerce la actividad física en personas con problemas emocionales.

Cuando nos encontramos con energía suficiente, raras veces cuestionamos nuestro entrenamiento, también podemos encontrar un indicador en el momento que surgen dudas sobre la validez del trabajo realizado.

Aunque no tengamos un objetivo competitivo, el entrenamiento debe respetar un ciclo lógico de trabajo y recuperación. No debemos abusar de las capacidades de nuestro cuerpo, si no disponemos de tiempo suficiente para descansar, no podemos alimentarnos correctamente o no disfrutamos de un estado emocional que garantice la asimilación de los entrenamientos.

La recuperación: el mejor remedio para el sobreentrenamiento

Es importante aprender a adecuar nuestro esfuerzo a nuestras posibilidades de recuperación. Siendo realistas, si trabajamos 8 o 10 horas estando de pie, comemos cuando podemos y a veces mal, es muy difícil que nuestro rendimiento sea el que alcanzaría una persona con el mismo perfil genético, pero que disfrute de suficiente tiempo libre y una alimentación equilibrada.

Si el sobreentrenamiento es moderado, es producto de la insistencia en el esfuerzo. Si ya identificamos los síntomas o señales, continuar con un entrenamiento intenso, nos situaría en un estado de riesgo potencial para nuestra salud como deportistas.

No obstante, bien por una obsesión, motivación exagerada o exigencias deportivas, muchas personas deciden entrenar por encima de sus posibilidades, desconociendo cuáles son las consecuencias y que hacer mucho en un período de tiempo muy corto y sin recuperaciones, no implica ningún desarrollo muscular.

Qué hacer después del sobreentrenamiento

Solo los médicos cualificados entenderán el problema de raíz. En cuanto sintamos debilidad, malestar, dificultad para completar tus entrenamientos, fiebre después de un largo entrenamiento, o calambres, es importante que nos supervise un especialista y nos informe de qué hemos hecho mal, y cómo solucionarlo. .

Evidentemente, después del sobreentrenamiento, habrá que cesar cualquier actividad deportiva exigente que tengamos planificada. Algunos días de descanso total serán positivos. Cuando nos encontremos algo mejor, podemos probar con otras actividades deportivas, empezando siempre de menos a más y de forma progresiva.

El tiempo de descanso activo necesario, sólo lo puede determinar un médico especialista, no obstante si el exceso es leve 8 o 10 días pueden ser suficientes, haciendo correctamente las cosas: fuera obsesiones, descanso incrementado, al menos una hora más de sueño al día, y una alimentación especialmente cuidada en la que abunden verduras y frutas, cantidades moderadas de pescado azul, frutos secos y una base sólida de legumbres y pastas. Por supuesto una buena hidratación es tan importante como todo lo anterior.

Durante el entrenamiento, recomendamos la ingesta de bebidas isotónicas para mantener la hidratación y un buen nivel de energía, especialmente en los días en los que haga mucho calor. Haciendo deporte, deberíamos hidratarnos cada 15 minutos, aunque no tengamos sed.