Qué son las Brooks Glycerin 23 y por qué son tan importantes en el running
Las Brooks Glycerin 23 representan el concepto de zapatilla de entrenamiento diario cómoda llevado a su máxima expresión dentro de la gama de Brooks Running. Este modelo se sitúa como el referente de amortiguación para corredores neutros que entrenan de forma regular en asfalto y buscan protección, suavidad y continuidad semana tras semana. No es una zapatilla pensada para sorprender con cifras o diseños agresivos, sino para cumplir con algo mucho más importante: permitirte sumar kilómetros sin castigar el cuerpo.
En esta Brooks Glycerin 23 review vamos a analizar qué aporta realmente esta nueva versión, cómo se comporta en carrera y para qué tipo de corredor tiene más sentido. Si entrenas para media maratón, maratón o simplemente correr varias veces por semana y valoras el confort por encima de todo, este modelo juega claramente en tu liga.
Principales novedades del modelo 23
Brooks no es una marca que cambie radicalmente sus modelos de un año para otro, y en la Glycerin 23 ha seguido esa línea continuista, pero afinando detalles clave. El cambio más importante está en la mediasuela, donde se ajusta la geometría del compuesto DNA Tuned para ofrecer una sensación todavía más equilibrada entre suavidad y respuesta. El antepié gana protagonismo, con una amortiguación algo más presente que en versiones anteriores, algo que se agradece especialmente cuando el cansancio aparece en tiradas largas.
Otro punto relevante dentro de las Brooks Glycerin 23 características es la consolidación del drop en 8 mm, una cifra que encaja muy bien con corredores que talonean de forma moderada pero quieren una transición más fluida y menos brusca. No es una revolución, pero sí una evolución lógica que refina sensaciones y mantiene la identidad del modelo.
Amortiguación y dinámica de carrera
El corazón de las Glycerin 23 está en su mediasuela con tecnología DNA Tuned. Brooks utiliza un diseño con celdas de distinto tamaño según la zona del pie: más blandas en el talón para absorber el impacto y algo más firmes en el antepié para facilitar el despegue. En la práctica, esto se traduce en una pisada muy amortiguada, pero sin esa sensación de hundimiento excesivo que a veces penaliza la estabilidad.
En carrera, la dinámica es claramente rodadora. El aterrizaje es suave, el paso por mediopié estable y la transición hacia delante fluida, sin necesidad de forzar la técnica. No es una zapatilla que te empuje a correr rápido, pero sí una que te permite mantener ritmos constantes durante muchos kilómetros con una sensación de control muy agradable. En asfalto, especialmente en superficies regulares, transmite seguridad y continuidad, justo lo que se espera de las zapatillas Brooks Glycerin 23 asfalto.

Upper y ajuste: confort, ventilación y sujeción
El upper de la Glycerin 23 apuesta por una malla engineered mesh bien trabajada, con zonas más abiertas para facilitar la ventilación y refuerzos estratégicos que aportan estructura sin rigidez. Al usarlas, la sensación es claramente premium: acolchados generosos en collar y lengüeta, costuras bien rematadas y un interior muy amable para el pie.
La horma es cómoda, especialmente en antepié, algo que muchos corredores agradecen cuando los kilómetros se acumulan y el pie se dilata. La sujeción en mediopié es firme sin ser agresiva, y el talón queda bien recogido, lo que aporta confianza incluso cuando el apoyo se degrada por fatiga. Es una zapatilla pensada para entrenar largo y cómodo, no para ajustar al milímetro como un modelo de competición.
Rendimiento en entrenamiento: ritmos, distancias y sensaciones
Una de las preguntas más habituales es la de Brooks Glycerin 23 mejor para qué ritmo. La respuesta es clara: ritmos tranquilos y medios. Se mueve con naturalidad en rodajes entre 4:30 y 6:00 min/km, aunque puede adaptarse a algo más rápido si tienes buena técnica y fuerza. Donde realmente destaca es en entrenamientos de fondo, rodajes de recuperación y sesiones donde la prioridad es proteger piernas y articulaciones.
Para distancias, encaja perfectamente desde entrenamientos de 8-10 km hasta tiradas largas de más de 25 km. En preparación de maratón es una aliada fiable para los días de volumen, cuando no buscas chispa sino constancia. La sensación bajo los pies es de confort continuo, sin puntos duros ni respuestas imprevisibles.
Comparativa con otros modelos de Brooks
Dentro de la propia marca, la comparación más directa es con la Brooks Glycerin GTS, que comparte base pero añade el sistema de soporte GuideRails para corredores con ligera tendencia a la pronación. La Glycerin 23 neutra es más limpia en sensaciones y algo más libre en la pisada, mientras que la GTS aporta ese extra de guía que algunos corredores necesitan para entrenar con confianza.
Si miramos la Brooks Glycerin 23 vs Glycerin Max, la diferencia está en el enfoque. La Glycerin Max apuesta por perfiles más altos y una amortiguación todavía más blanda, pensada para quienes buscan el máximo colchón posible. La Glycerin 23, en cambio, es más equilibrada y versátil para el día a día, con mejor control y menor sensación de volumen bajo el pie.
Frente a modelos como la Ghost, la Glycerin se siente claramente más amortiguada y confortable. La Ghost es más ligera y ágil, mientras que la Glycerin prioriza protección y suavidad. Son zapatillas complementarias dentro de un plan de entrenamiento bien estructurado.

Ventajas clave según el perfil del corredor
Para el corredor neutro que entrena de forma regular, la Glycerin 23 es una apuesta segura como zapatilla principal. Para quienes preparan maratón, funciona muy bien en rodajes largos y sesiones de recuperación. Corredores de peso medio o alto encontrarán en este modelo una amortiguación que ayuda a reducir el impacto acumulado.
También es una excelente opción para quienes priorizan el confort premium por encima de la ligereza o la reactividad. Si vienes de modelos más firmes y notas que las piernas acaban cargadas, este cambio puede marcar la diferencia en cómo te sientes al día siguiente.
FAQ
¿Las Brooks Glycerin 23 son buenas para maratón?
Sí, especialmente para corredores que priorizan comodidad y protección en maratones a ritmos controlados.
¿Qué drop tienen las Glycerin 23?
Tienen un drop de 8 mm, equilibrado y apto para la mayoría de corredores populares.
¿Sirven para supinadores?
Sí, están diseñadas para pisada neutra, por lo que también son válidas para supinadores.
¿Cuál es su principal ventaja frente a Ghost?
Una amortiguación más generosa y una sensación de confort superior en entrenamientos largos.
Conclusión y recomendación práctica
Las Brooks Glycerin 23 no buscan reinventar la zapatilla de entrenamiento, sino perfeccionar un concepto que funciona. Son cómodas, estables y fiables, ideales para sumar kilómetros en asfalto con la tranquilidad de saber que tus pies y articulaciones van bien protegidos. Si tu prioridad es entrenar con constancia y cuidar el cuerpo, este modelo encaja perfectamente en tu rotación.
Mi recomendación como entrenador es clara: úsalas para rodajes suaves, tiradas largas y días de recuperación. Para sesiones rápidas o series, complétalas con un modelo más ágil. Puedes encontrarlas y probarlas en tiendas físicas Intersport, donde el asesoramiento especializado te ayudará a confirmar talla y sensaciones antes de decidir.
Escribe un comentario