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Running - La resistencia aeróbica.

¿Resistencia aeróbica? eso es para fondistas... ¡No!

Running - La resistencia es la capacidad de realizar esfuerzos de muy larga duración, así como esfuerzos de intensidades diversas en períodos de tiempo no muy prolongados, ya que resistencia la necesitan igualmente, un corredor de maratón, un corredor de 1.500, 800 o 400 m., o un saltador de longitud.

La resistencia aeróbica se obtiene a través del metabolismo aeróbico, que realizan las células musculares mediante combustiones, es decir, reacciones químicas en presencia de oxígeno y que consiste en la capacidad biológica que permite mantener un esfuerzo prolongado a una intensidad media o baja

Por estas reacciones las proteínas, las grasas y el glucógeno almacenados en los músculos se oxidan. Este proceso tiene lugar al realizar esfuerzos de más de 3 minutos con una frecuencia cardíaca entre 150 y 170 pulsaciones / minuto (indicador de referencia medio)

Dichos esfuerzos aeróbicos se realizan manteniendo un equilibrio entre el aporte de oxígeno y su consumo, esta es la cualidad que nos permite aplazar o soportar la fatiga, permitiendo prolongar un trabajo orgánico sin disminución importante del rendimiento.

El corazón, la pieza vital.

La resistencia aeróbica desarrolla el volumen del corazón, mientras que la resistencia anaeróbica desarrolla la pared cardíaca. Para una buena salud cardíaca al principio debe desarrollarse el volumen y luego la pared, nunca a la inversa, pues la pared, una vez desarrollada, no se puede modificar, otros efectos sobre el del organismo son:

  • Hipertrofia de la cavidad del corazón, pues se consigue un mayor almacenamiento de sangre.
  • Aumenta la capacidad respiratoria, con ventilación más económica.
  • Desciende la frecuencia cardiaca tanto en reposo como durante el ejercicio (pulsaciones por minuto).
  • Se favorece el funcionamiento de los riñones. Incrementa el número de leucocitos y linfocitos, lo que conlleva un aumento de las defensas naturales.
  • Sube el número de glóbulos rojos, aumentando el oxígeno transportado en sangre.
  • Aumenta la vascularización muscular.
  • Suben las reservas energéticas.
  • Baja el peso corporal debido a la disminución de las grasas.

Las fuentes de energía que se utilizan en este tipo de entrenamiento son propias del sistema aeróbico:

En primer lugar, se produce una oxidación de la glucosa. El organismo hace uso de las reservas de glucógeno del músculo y del hígado. Se produce una transformación de los aminoácidos por el hígado. Comienzan a quemarse los ácidos grasos existentes como reservas energéticas en nuestro cuerpo.

Los Sistemas más indicados para trabajar la resistencia aeróbica son:

Sistema continuo: carreras con ritmo continuo, en las que se va aumentando progresivamente el tiempo de esfuerzo (3-5-7-9-12-15-20 minutos) y manteniendo una frecuencia cardíaca entre 150-170 pulsaciones por minuto. (Indicador de referencia medio)

Sistema interválico: El tiempo de esfuerzo no debe sobrepasar los 45 segundos y la frecuencia cardíaca debe subir hasta 170 (indicador de referencia medio) y bajar a 120 o 130 pulsaciones por minuto, en la fase de recuperación.

Es conveniente alternar los métodos, sistemas y contenidos, procurando dar variedad a las actividades, para hacerlo más divertido.

La resistencia aeróbica constituye la base para poder entrenar otros aspectos de la preparación física, donde se exigen esfuerzos de mayor intensidad, como en los trabajos de velocidad, resistencia anaeróbica o muscular, lo que conlleva a aumentar el rendimiento en este tipo de aspectos.

Este tipo de trabajo es ideal para aquellos que deciden comenzar a realizar algo de deporte, si bien debe ir realizándose progresivamente, bajo un control riguroso, siempre después del pertinente reconocimiento médico.