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El Hombre del Mazo. Las pajaras (desfallecimiento hipo glucemico)

Cuando el Hombre del mazo viene a visitar.

Podríamos definir el término popular “pájara”, como la situación física puntual del deportista, en la que se ve envuelto durante el transcurso de la competición o entrenamiento, en un pronunciado descenso de sus capacidades físicas y psíquicas, propiciados por el esfuerzo continuado y una deficitaria hidratación y/o alimentación. La pájara se produce normalmente por una mala gestión, tanto de la hidratación como de la alimentación, aunque a veces puede venir provocada por problemas emocionales.

Seguro que todo practicante de algún deporte de resistencia, ha de haber visto en al menos una ocasión, al “Hombre del Mazo”.

“Debemos alimentarnos regularmente durante la actividad física, porque si durante la competición o entrenamiento llegamos a sentir hambre…ya estamos muertos”

Los deportes de resistencia o de larga duración, reúnen las condiciones perfectas para provocarnos un desfallecimiento en alguna ocasión, ya que comportan un elevado gasto energético, dificultad para avituallarse adecuadamente debido a la orografía, condiciones climatológicas adversas, etc. el deportista inexperto puede ser presa fácil de esta situación, aunque también el más experimentado puede verse sorprendido en mas de una ocasión.

El deportista inmerso en una pájara, además de verse limitado en su condición física, siente a su vez, un desfallecimiento psicológico y emocional. Ciertamente, se sume en una sensación de “soledad” absoluta, apatía, desgana, pasividad. El Cerebro necesita energía, y si no la obtiene, provoca mareos, desorientación, vértigos…

El sudor reduce los líquidos y las sales del cuerpo, por lo que el corazón se ve forzado a trabajar más rápidamente, ya que al bajar la cantidad de líquidos también baja el volumen de sangre. Al aumentar nuestro ritmo cardiaco, aumenta nuestro gasto energético y esta es una de las vías por donde podemos tener un desfallecimiento.

Si llevamos muchas horas de actividad sin reponer “combustible”, estamos comprando todos los números para sufrir una hipoglucemia. Si notamos los síntomas, hay que beber inmediatamente algún líquido rico en carbohidratos. Si actuamos con rapidez podemos reponernos con hidratación, comida y descanso, pero cuando se toca fondo ya no hay forma de recuperarse en todo el día. Si al músculo se le agota el glucógeno en su totalidad, únicamente el descanso y la ingesta rápida de comidas ricas en hidratos de carbono nos sacará de esta situación pero por supuesto, llevará su tiempo.

El mejor remedio para evitar la aparición del Hombre del Mazo es la “prevención”.

El organismo almacena el glucógeno a lo largo de su sistema muscular y en el hígado. Estas reservas energéticas han de reponerse conforme se van extinguiendo por el esfuerzo. De no ser así, un gasto energético sostenido, y una falta de ingesta energética apropiada, ocasionará tarde o temprano un brutal desfallecimiento, fácil de evitar, y muy difícil de reconducir.

Los casos de pájaras más habituales, son ocasionados por:

  • Descuidos: el deportista olvida alimentarse regularmente durante el entrenamiento o competición, inmerso en otros asuntos paralelos como puede ser la estrategia de la prueba, el recorrido del entrenamiento, la charla con el compañero, etc.
  • Orografía: generalmente durante la competición, nos puede pasar que las dificultades técnicas o el clima nos condiciones nuestro avituallamiento en carrera.
  • Estado de forma: cuando no estamos bien preparados físicamente, el gasto energético es mucho mayor que cuando nos encontramos en forma, y es muy probable que la ingesta energética haya que incrementarla proporcionalmente, cosa que no suele tenerse en cuenta.
  • Es importante sabernos adaptar al ritmo que podemos llevar en cada momento de la temporada y a nuestro “pico” de forma.

¿Cómo responder a una pájara?

Si pese a todo pillamos una pájara, ante todo, hemos ser fuertes mentalmente, y para ello nada mejor que saber en todo momento qué está pasando, por qué está pasando y cuáles son sus consecuencias o sea, ser capaces de reconocerla rápidamente. Tras lo citado con anterioridad, sabemos que se produce por un déficit calórico, así que el tratamiento ha de ir encaminado a revertir esa situación.

El problema más importante, al que nos vemos sometidos en este proceso de recarga energética que necesitamos hacer, es que la actividad física normalmente debe continuar, con lo que el cuerpo sigue precisando glucógeno para seguir adelante. La solución más efectiva es intentar mantener un ritmo sostenido y comenzar cuanto antes mejor, con la ingesta de carbohidratos de absorción rápida, glucosas, azúcar, barritas energética, bebidas energéticas carbo hidratadas, bebidas isotónicas, para tratar de obtener un rápido, tan necesario a nivel físico como mental.

A continuación deberíamos seguir aportando en pequeñas dosis, carbohidratos de cadena media que nos estabilicen un poco los niveles de azúcar en sangre y evitar que el cuerpo se defienda de ese “subidón” de azúcar, generando picos de insulina. También las grasas nos ayudan en este sentido, tomando frutos secos y similares.

Hay que beber con frecuencia, esto lo hemos repetido hasta la saciedad, y por ello son muy prácticas las " bolsas tipo “Camel”en la que podemos llevar hasta tres litros en la espalda y beber a sorbos sin tener que detenernos.