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Calambre, porque ocurren y como se evitan.

Todos los que practicáis deporte conocéis la sensación de los calambres, tirones o fatiga muscular. Consecuencia del ejercicio intenso o prolongado, os explicaremos que son y cómo evitarlos.

¿Por qué ocurren?

Podemos clasificarlos en dos tipos, los ocasionados por la sobrecarga o fatiga muscular y los que son consecuencia de de un exceso de sudoración y consiguiente disminución de sodio en el organismo.

Síntomas.

 Los calambres musculares son unas contracciones musculares involuntarias, mantenidas y dolorosas. Se dan en un grupo muscular o un músculo concreto En el caso de los calambres por sobrecarga o fatiga, aparecen bruscamente responden bien al estiramiento o a la contracción de músculos antagonistas. En el caso de los calambres por déficit de sodio pueden darse pequeños temblores previos o sensación de aumento de la tensión muscular, tirones o rampas. Afectan varios músculos o grupos, por ejemplo músculos en ambos lados del cuerpo como cuadriceps. Se dan en entrenos o competiciones de larga duración. Vienen también acompañados de mucha sudoración, residuos salinos  en piel y ropa y otros síntomas de deshidratación como cefalea, taquicardia. Responden rápidamente a la sobrecarga oral de sal.

Como evitarlos.

La medida más efectiva es reducir temporalmente carga de entreno y competición, analizar como nos adaptamos biomecánicamente al gesto deportivo (bici, esquís, zapatillas), realizar estiramientos, entrenar adecuadamente fuerza-resistencia y recibir masajes de descarga con periodicidad.

En el caso de los calambre por déficit te sodio es necesario mantener un buen nivel de hidratación, unos 3 litros diarios a poder ser, un buen aporte diario de sodio y si hay cierto tipo de predisposición a sufrirlos, tomar una vez al día una solución de 3 gramos de sal en un litro de agua.