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Anemia en el deporte II

Anemia Hemolítica

La hemólisis intravascular producida por el ejercicio está descrita desde hace tiempo, la etiología es por traumatismo mecánico de los glóbulos rojos asociado a la carrera, especialmente en corredores de larga distancia y sobre asfalto, por impacto de la planta del pie en el suelo.

Sin embargo existen otras posibles causas de hemólisis como son un aumento de la inestabilidad de la membrana de los eritrocitos causada por la acidosis y por trauma mecánico producido por la mayor velocidad de la circulación sanguínea, ambas situaciones pueden darse en los entrenamientos a alta intensidad; la propia contracción muscular intensa que reduce el diámetro vascular y la hipertermia asociada al ejercicio son dos factores más que pueden intervenir en la hemólisis.

La medida de la haptoglobina sérica o la presencia de hemoglobina en orina son diagnósticas de hemólisis, sin embargo en deportistas es raro que la hemólisis llegue a producir una anemia. Si este fuera el caso se trataría de una anemia macrocítica y con reticulocitosis.

Por consiguiente si la hemólisis es moderada no necesita tratamiento.

Ferropenia y anemia ferropénica

La deficiencia de hierro, con o sin anemia, es frecuente en la población general y en deportistas, el debate en la literatura científica es relativo a su mayor o menor incidencia en deportistas si lo relacionamos con población general.

Los estudios muestran resultados dispares, tanto en lo que se refiere a la deficiencia de hierro como a la anemia ferropénica.

Parece claro sin embargo, que en deportistas habría más incidencia en las especialidades de resistencia y sería proporcional a la intensidad del entrenamiento.

La etiología de la deficiencia de hierro puede ser debida a un aumento de las pérdidas o a un déficit en la ingesta o absorción. A las pérdidas menstruales, la principal causa, hemos de añadir las gastrointestinales, las urinarias y algunos autores hacen referencia a las pérdidas por el sudor.

La insuficiente ingesta de hierro con la alimentación, presenta quizás una mayor incidencia en atletas y debe estudiarse mediante un análisis nutricional adecuado.

En nuestro medio no es infrecuente la presencia de Alfa o Beta-Talasemia especialmentela Beta-Talasemiaminor.

Se trata de defectos congénitos en la síntesis de una o varias cadenas globínicas normales. La herencia muestra un patrón autosómico dominante y es conveniente pensar siempre en ella ante un deportista que presenta un VCM bajo persistente (75) con hierro y ferritinas normales, con una pseudopoliglobulia y con anemia muy discreta o inexistente.

La Beta-Talasemiaminor es prácticamente asintomática, pero la presencia de hipocromía hace que este trastorno genético pueda ser tomado por una ferropenía y tratarse con ferroterapia de forma inadecuada.

El diagnóstico más asequible es por electroforesis de hemoglobinas o bien por la reacción en cadena de la polimerasa (PCR).

La detección de portadores y el consejo genético son importantes para la prevención de formas graves de talasemia.