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Esquí alpino. Entrenamiento y diversión.

Ahora que falta poco tiempo para que de inicio la temporada de esquí, es el momento de ponernos apunto físicamente, si no lo estamos, para disfrutar al máximo de nuestro deporte favorito y evitar posibles lesiones.

El esquí además de ser un deporte beneficioso para la salud, es una actividad muy divertida, y el trabajo muscular y el cardiovascular que requiere, es magnifico para mantenernos en forma en la época invernal, además en los entornos naturales donde se practica el aire es mucho más puro que en las ciudades y esto favorece la oxigenación de nuestra sangre.

Así pues una forma física adecuada, un buen equipo, ciertas precauciones básicas (por ejemplo, aprender a evitar colisiones con otros esquiadores) y una formación previa nos ayudarán a disfrutar de un deporte que reúne un gran numero de beneficios positivos para cuerpo y mente.

Los grandes beneficios del esquí alpino

Se trata de un deporte aeróbico, (si no se práctica en competición) lo que implica un alto gasto energético, con lo que quemaremos muchas calorías, mantendremos a raya el sobrepeso y reduciremos los niveles de colesterol en sangre y además es un buen trabajo tanto del corazón como el de los pulmones.

El esquí también ayuda a ejercitar el sentido del equilibrio debido a la posición que hay que mantener para su correcta práctica, por lo que la coordinación entre los distintos grupos musculares también se ve reforzada. La resistencia física, la agilidad y la concentración también se ven incrementadas.

Consejos:

Los problemas más habituales asociados a la práctica de esquí son todo tipo de contusiones debido a las caídas y las lesiones de ligamentos de rodilla, seguidos por los problemas en las muñecas, contusiones, roturas, esguinces.

Para tratar de evitar este tipo de lesiones, es importe la práctica habitual de otra actividad física durante el resto del año como el nordic walking, por ejemplo, a si, piernas, brazos y columna vertebral estarán mucho más fortalecidas y afrontarán mejor las particularidades del esquí.

También es muy importante, ejercitar la musculatura del tren inferior (cuadriceps, isquiotibiales, gemelos), pues es la que más trabaja en este deporte y, por lo tanto, la que mejor entrenada debe estar para evitarnos problemas, el ciclismo o el running son magníficos para realizar este tipo de trabajo.

Como en cualquier otra actividad física, el calentamiento es fundamental antes recomenzar la jornada de esquí, para evitar indeseadas lesiones. El calentamiento en invierno debe ser mucho más intenso, puesto que nuestro cuerpo tardará más en alcanzar la temperatura corporal adecuada, ya que el frío hace que nuestros músculos se contraigan y les cueste mucho mas tener la temperatura ideal para trabajar. Durante el calentamiento y a lo largo de toda la actividad física, es clave que hagamos una adecuada respiración. Es importante inhalar el aire por la nariz, ya que así nuestro sistema respiratorio se encargará de calentar y humedecer el aire frío del exterior y evitará un bronco espasmo (contracción de los bronquios que dificultará que el aire llegue a los pulmones).

La intensidad del esfuerzo físico debe ser progresiva durante la práctica del esquí. De esta manera, los músculos y las articulaciones se irán calentando poco a poco. Tomar clases con un monitor es la mejor opción para no coger malos hábitos o malas posiciones. No se trata sólo de una buena idea para los esquiadores principiantes, sino también para cualquiera que no sea un experto. Adquirir una buena técnica no solo nos ayudará a disfrutar más de este deporte, sino que, además, es uno de los mejores seguros para evitar lesiones.

Por último no menos importante: la hidratadción.

Las bajas temperaturas que normalmente nos encontraremos, no significan que debamos descuidar la ingesta de líquidos, con el frío el cuerpo tiene que trabajar más para mantener la temperatura corporal correcta, por lo que necesita más líquidos para su buen funcionamiento, por este motivo la hidratación también juega un papel fundamental en el esquí.

En invierno tenemos menos sensación de sed, por lo que tendemos a beber menos líquidos y a comer alimentos menos ricos en agua (frutas y verduras, especialmente) y esto nos puede provocar un bajón físico que nos provocara mas cansancio y que no podamos disfrutar al máximo del esquí.